
El 10 de octubre del 2025 ha tenido lugar el primer encuentro virtual de la Nueva Red CEREDA, bajo el título “Lo que los niños nos enseñan sobre el objeto” a cargo de Vilma Coccoz, inaugurando una nueva modalidad de conversaciones que se llevarán a cabo durante 2025 y 2026.El encuentro estuvo coordinado por Lorena Oberlin, quien recordó el origen de CEREDA desde 1982 y enfatizó los significantes de su acrónimo investigación, Niño y Análisis. Para el ciclo 2025-2027, Daniel Roy propone como eje de trabajo “Los niños y sus objetos”[i].
Vilma Coccoz psicoanalista, AME y Miembro de la ELP y AMP, docente del Instituto del Campo Freudiano, autora de diversos libros de interés, entre ellos “Nuevas formas del malestar en la cultura”[ii], comenzó su intervención advirtiendo de las nuevas formas de malestar en la cultura que afectan a la subjetividad de la época en niños y adolescentes.
Vilma señaló qué ante el título del encuentro inmediatamente pensó en el caso Juanito de Freud; articulándolo con el texto “Múltiple interés del psicoanálisis”[iii], donde Freud sostiene que el psicoanálisis está obligado a deducir la vida anímica adulta a partir de la infantil.
Freud verificó que la sexualidad se divide en una fase infantil y otra adulta, lo que implica una economía de goce diferente en la infancia que en la adultez. Lacan subraya esta asimetría en su “Intervención sobre la psicosis infantil», asimetría en cuanto a la responsabilidad de los actos y a los síntomas entre niño y adulto. Vilma nos alertó sobre los efectos de eliminar esta diferencia a día de hoy generando un efecto superyoico, que afecta a la subjetividad de los niños, a la que en realidad aún no han accedido, y por tanto a su tratamiento del objeto.
Vilma recordó que la orientación lacaniana debe tratar al niño como ser de goce y ser de saber, dispuestos los analistas a aprender como decía Lacan de su “experiencia de infancia”.
Por ejemplo, en el caso Juanito aparece una pregunta existencial que toca su ser de goce y su ser de saber, puesto que se relaciona la curiosidad por la cosita de hacer pipi con la pregunta “¿Qué hago aquí?”.
Vilma señaló además que Lacan, en el Seminario IV y en su última enseñanza, vuelve sobre el caso Juanito destacando el anudamiento simbólico, imaginario y real en la constitución del objeto para el niño. También en la Conferencia del Síntoma en Ginebra[iv] cita a Juanito y nos muestra que el goce del niño no es autoerótico, sino que apunta a algo que se pone en movimiento en su cuerpo y que debe ser englobado en un orden simbólico.
El objeto en la infancia aparece en primer lugar en la estructuración del mundo que se da a partir de los objetos imaginarios, es decir narcisistas: se conciben los objetos como unidades a partir de la proyección de la unidad de la imagen del propio cuerpo. Luego, con el juego del fort-da se produce una conquista cultural al introducir lo simbólico: haciendo que los objetos, las cosas, en tanto que significantes permanezcan, lo que permite al niño asentarse y tener un lugar.
Para Freud y Lacan el objeto, inicialmente real y proveedor de necesidades, se convierte en objeto simbólico, signo de amor y mediador entre el niño y su madre, constituyendo el valor del niño para el Otro como objeto. La entrada del niño a la simbolización de su relación con el otro se da bajo la forma de la pregunta ¿qué soy para ti, qué valor tengo en tu deseo, puedes perderme? En esta encrucijada está Juanito: por un lado, en el espejismo satisfactorio con la madre; por el otro, en la pregunta de qué va a hacer con su cuerpo, con su cosita de hacer pipi, respecto al deseo de la madre, es decir, con su falo en tanto que significante de la castración.
La angustia de Juanito al nacer su hermana pone en juego la función del padre: será con el significante ‘caballo’ con el que el niño inicia una salida del circuito materno que se transforma en miedo y con el que podrá ordenar el mundo entorno; los diferentes significantes que el significante caballo representa, irán produciendo distintas significaciones que ayudan a que se produzca la externalización del objeto.
¿Cómo orientarnos en la clínica, como decía Lacan en el “exit del circuito materno”, si el padre no cumple la función? Vilma sitúa que en la clínica contemporánea se advierte un vaciamiento del deseo infantil: los niños pierden la investidura libidinal en los objetos y en el juego simbólico. ¿Cómo favorecer una separación para encontrar un lugar propio para su deseo de saber y para su ser de goce?
Lorena Oberlin situó en el planteo de Vilma un más allá del Edipo: a partir de la negativización del goce, el niño entra en el orden del deseo y construye una fobia para sustraerse del Otro, a partir de la separación del objeto.
Iván Navarro planteó si la clínica de la infancia está más del lado de la angustia o de los miedos, y por el estatuto del saber del niño respecto del deseo del Otro en la actualidad, ya que nos encontramos con niños con una gran dificultad para separarse del Otro. Vilma contesta que nombrar el miedo es ya un nombre de la angustia, Juanito nombra el miedo al caballo, es un producto, hallazgo de él en la lengua. Poder decir “me pasa esto”, implica un progreso en la simbolización. Conceder el lugar a la palabra para captar la lógica del síntoma, es no dar un sentido inmediato ni en términos de ser, ni de goce.
Eloise Kurtz preguntó sobre la fórmula ‘lobo-lobo’ del caso Robert de Rosine Lefort, en El seminario 1 de Lacan. Vilma dirá que lobo-lobo es un significante amo del sujeto, un significante absoluto sin cadena. La intervención de Rosine Lefort habría servido para que se añada al primer significante, un segundo (señora), que permitió un primer ordenamiento del mundo de este niño enloquecido.
La pregunta de Mercedes Villén sobre como ceder la posición de objeto del Otro y convertirse en sujeto de deseo, Vilma la ilustrará con una viñeta clínica: el niño hace esfuerzos para no quedar capturado como objeto del fantasma de la madre, bordea la fobia y deja de ser objeto del Otro. Es en el más allá de la madre como el niño entra en el ámbito del tener, a partir de su falta en ser.
Mariam Martin pregunta sobre la posibilidad de la externalización del objeto y Vilma responde que los diferentes registros permiten localizar las distintas funciones del objeto, siendo lo que orienta al psicoanálisis la cuestión del objeto en lo real, el objeto como éxtimo al discurso del sujeto y el psicoanálisis como un modo de hacer distinto al de la familia y del colegio.
Juanito se analiza gracias a un objeto éxtimo (como lo llama Lacan) que es Freud. De hacer un lugar al objeto real depende la operación simbólica. Vilma reivindica el valor del resto, del equívoco, del enigma.
Vilma termina realizando todo un recorrido por la teoría del objeto, desde Freud con Juanito, Lacan, Rosine Lefort quien señaló la importancia del valor del signo que nos hace el sujeto, Miller y finalmente Eric Laurent, quien menciona la importancia de que el objeto forme parte de un circuito de borde. El problema es cuando el objeto no puede ser separado del cuerpo. La externalización del objeto va a permitir al niño que su pulsión se derive a otra cosa, al aprendizaje, a los amigos, al deporte. Es una clínica delicada en cuanto al tratamiento del objeto, ya que es la esencia del deseo.
Este primer encuentro de la Nueva Red CEREDA convocado a 155 personas de España y Latinoamérica, invitando a trabajar colectivamente para responder a los desafíos contemporáneos que anulan el deseo y la subjetividad infantiles. Interesantísimo encuentro que nos convoca a la siguiente conversación online con Valeria Sommer-Dupont (miembro del Comité de Iniciativas del Instituto Psicoanalítico del niño en Francia) el 28 de noviembre para trabajar el texto de orientación de Daniel Roy “Los niños y sus objetos”.
Lorena Fernández
[i] Roy, Daniel: “Los niños y los objetos” https://nuevaredcereda.es/archivos/6158
[ii] Coccoz, Vilma: “Nuevas formas de malestar en la cultura”. Ed. Grama, 2021.
[iii] Freud, S. “Múltiple interés del psicoanálisis”. Obras completas. vol.5. Biblioteca Nueva, Madrid,2001. pag 1863
[iv] Lacan, J. “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma” Intervenciones y textos 2”, Manantial, Buenos Aires, 2010

El día 28 de noviembre tuvo lugar el Segundo encuentro de la Diagonal de modo virtual, con la participación de Valeria Sommer- Dupont psicoanalista de la ECF.
El tema que nos convocó fue “Los niños y sus objetos.”
El encuentro se abordó de un modo original, Valeria Sommer, propuso tomar solo un párrafo del texto de Daniel Roy que definió como oscuro y difícil y articularlo con cuatro viñetas presentadas por analistas del CEREDA.
El párrafo extraído es el siguiente: “En este movimiento en el que acogemos a los niños con sus objetos, descubrimos que realmente hay un partido tomado en los propios objetos, que forman parte de él y juegan su parte. Y esto de dos maneras: debido al golpe que reciben en su elección por parte de este niño-en la pura contingencia de la instantaneidad del momento en que suceden-y también por la marca que reciben por su inscripción como significantes en la actualidad del discurso. Este segundo tiempo, de subjetivación, responde a la temporalidad del aprés-coup (de retroacción) en la toma de posesión del sujeto frente al tiempo precedente. A falta de este tiempo 2, el objeto persevera en su ser de goce sin el recurso de su ser de semblante, incluso contaminando su ser de semblante que le retorna de modo alucinado y perseguidor-nos referimos al caso Roberto, el niño lobo.”
Cada analista que expuso su trabajo, lo hizo con su estilo particular de escritura y transmisión.
La primera viñeta se extrajo del caso de un niño tratado en una institución de salud mental pública que acude con un diagnóstico de TEA grado 1.
En esta viñeta se puso de manifiesto el valor y los efectos que tuvo una interpretación del analista a la madre del niño. A partir de esta intervención en modo de interrogación, se instaló un malentendido que interpeló a la madre.
Sommer ubicó que interpretar a la madre fue un punto decisivo, diferenciando, que no se trata de corregir, ni de educar, sino de introducir el equívoco sobre una certeza, se trata de quitar consistencia al sentido, que muchas veces fija al niño en la posición de objeto, señaló que la interpretación produce una separación entre el niño y la madre.
Agregó que interpretar al niño es interpretar al Otro que lo determina, desbaratando la lectura fija que se hace de él y produciendo un intervalo simbólico, que el niño, no quede como objeto del fantasma materno.
Se planteó a modo de impasse si el trabajo con los padres pone en riesgo el lugar del niño en la transferencia.
Sommer ubicó la importancia de este trabajo, ya que es posible que a partir de él, se produzcan movimientos en la relación con el niño.
Señaló la importancia de sostener por parte del analista sus intervenciones a modo de enigma, de pregunta, evitando cerrar lo dicho por el niño.
Resaltó la importancia del caso por caso, proponiendo pensar el estatuto del humor y de la risa que se presenta en tres de las viñetas, dirá que no es igual para todas.
Destacó las intervenciones mínimas, los detalles que pueden tener efectos importantes en la cura que se podrán ubicar en el apres- coup.
La segunda viñeta, se trató de un niño que es llevado por los padres adoptivos a la guardia de salud mental, luego de reiterados intentos de fuga en los que se pone en peligro. El niño manifestó escuchar una voz.
Sommer destacó la importancia de afinar la lógica del caso para desprenderse de la psicologización, localizar el estatuto de la voz, señaló que la voz manda donde el Otro no desea.
El caso puso de manifiesto que cuando no está el deseo, la falta, la castración, las acciones del niño están contaminadas por el goce.
La tercera viñeta, se trató de la consulta por parte de los padres de un niño a causa de conductas violentas.
En este caso se indicó la importancia de sostener por parte del analista la posición de objeto.
Sommer hizo referencia a la dificultad de escuchar relatos violentos o crueles y mantener la posición de semblante de objeto, dijo: “cuando el semblante no opera irrumpe lo real.”
Señaló que la posición del analista será la de alojar el goce sin rechazarlo, ni moralizarlo, pero tampoco alentarlo, al ser alojado el goce se reorienta fuera del acto.
A través del tratamiento se pudo ubicar como el niño puede hacer nuevos usos de objetos que ya estaban, como el móvil, que permiten la caída de conductas violentas. Como efecto del análisis se puede ir modulando el exceso de goce.
La viñeta permitió ubicar que el objeto se constituye a partir de una pérdida, para que se constituya un objeto es necesario separar, deseo y demanda.
La cuarta viñeta se trató de una niña que asiste a un dispositivo de atención temprana, por cierta deriva motriz.
La niña no mostraba un interés particular por ningún objeto, hasta que un día escoge uno entre muchos, un objeto que marca y separa, surge una preferencia, al ser quitado por la analista, se escucha la primera protesta.
Sommer ubica que en ese momento, surge de modo insipiente la aparición del sujeto.
Indicó que esa escena fue vista y leída por la analista bajo transferencia, hizo una lectura que ordenó, no saturó el sentido, se leyó lo más cerca de la lógica.
Para finalizar, Sommer planteó una pregunta ¿de qué nos sirven los diferentes conceptos para pensar un caso?
Sin duda una pregunta que anima a seguir investigando.
Viviana Rodriguez
